Reductores de velocidad: Un freno necesario ante la imprudencia vial
Por la Redacción.Luis Padilla
En la zona oriental, la reciente instalación de reductores de velocidad ha generado opiniones divididas entre la población. Mientras algunos conductores los ven como un obstáculo innecesario, otros entienden su verdadero propósito: salvar vidas.
La realidad es innegable. Durante años, el exceso de velocidad ha sido una de las principales causas de accidentes en esta área. Conductores imprudentes, desprovistos de conciencia y responsabilidad, han convertido las calles en escenarios de tragedias evitables. Frente a esta problemática, las autoridades han optado por una medida eficaz y comprobada: los reductores de velocidad.
Sin embargo, como suele suceder con las acciones correctivas, la ignorancia y la falta de civismo han llevado a muchos a criticar esta iniciativa. Se quejan de daños en sus vehículos o de retrasos en sus recorridos, sin detenerse a pensar en la cantidad de vidas que se pueden salvar simplemente disminuyendo la velocidad.
Por otro lado, las personas sensatas, aquellas que valoran la seguridad por encima de la prisa, reconocen la importancia de estos dispositivos. Entienden que llegar cinco minutos tarde es preferible a no llegar nunca.
La seguridad vial no es un tema de opiniones, sino de responsabilidad colectiva. Los reductores de velocidad no son enemigos del conductor; son aliados de la vida. En lugar de rechazarlos, deberíamos exigir su correcta instalación y señalización, garantizando así que cumplan su propósito sin causar inconvenientes innecesarios.
Es momento de que la sensatez prevalezca. Solo respetando las normas y comprendiendo su objetivo podremos transitar hacia un entorno más seguro para todos.